Esto no es para empezar a entrenar. Es para cuando ya entrenas, ya comes bien y no se nota.

Que el esfuerzo que ya haces por fin se vea en el espejo y en la ropa, comiendo lo mismo que tu familia y con tres horas de fuerza a la semana.

Espacio para el VSL

Míralo hasta el final: te cuento por qué no se nota, y no es por floja.

Cuando termines, reserva tu valoración conmigo.

Reservar mi valoración

Una videollamada tú y yo: miramos lo que comes y cómo entrenas, y te digo qué pieza te está fallando.

Te suena

¿Te suena alguna de estas escenas?

Siete y media de la mañana.

El vaquero que hace un año cerraba sin pensarlo hoy solo cierra si haces apnea. Y vuelve al fondo del armario.

Dos de la tarde: lechuga y pechuga en el táper.

Ni pan, ni pasta, ni arroz. Y a las cinco, las galletas de la máquina de la oficina.

Siete de la tarde.

Body pump, pilates, funcional, crossfit, la sala o tus mancuernas en el salón: sales empapada tres tardes por semana. Y en el espejo del vestuario, la misma de marzo.

La foto de grupo de la cena con las amigas.

Otra vez te pones detrás.

Domingo por la noche: «A partir del lunes me pongo en serio».

Y es el tercer lunes del mes.

Y la tentación de apretar más:

comer todavía menos, meter otra clase. Y que el cuerpo responda igual, o peor.

Si te has visto en alguna, no es por floja ni te falta fuerza de voluntad. Tiene explicación, y tiene arreglo.
Por qué no se nota

Tu cuerpo no es así y punto. Se ha acostumbrado a lo que le das.

Cuando quitaste los hidratos y empezaste las clases, funcionó: pasaste de no hacer nada a hacer algo. Pero el cuerpo se acostumbra a esa comida y a esa clase, y deja de responder.

Y claro, como nadie te ha enseñado a ajustar ni a progresar, te queda una sola bala: apretar más.

Comer menos Funciona unas semanas y luego se paga.
La clase Es la misma para todas y no progresa contigo.
Nutricionista por un lado, entrenador por otro Seguro que cada uno sabía de lo suyo, pero uno no sabía qué entrenabas y el otro no sabía qué comías.

Son parches, piezas sueltas. Y tu cuerpo solo cambia cuando van juntas.

Cómo se consigue

El plato, la carga y el ajuste

Lo que más te va a sorprender: el cambio no empieza comiendo menos. Empieza comiendo lo suficiente. Y no empieza entrenando más, sino entrenando para progresar en vez de para cansarte.

1

1 · El plato

Hoy comes poco, y por eso a las cinco picas. No es falta de voluntad: es hambre. Así que lo primero es comer lo suficiente, con cantidades sobre tus platos de siempre, lo mismo que come tu familia. Sin táper aparte, sin batidos y sin convertir la casa en una farmacia.

Lo primero que notas: menos hinchazón, más saciedad y adiós a las galletas de las cinco.

2

2 · La carga

Con el plato en su sitio, tu cuerpo ya tiene con qué responder. Y coger pesas no es lo mismo que progresar con ellas. Entrenas fuerza tres horas a la semana, en el gimnasio o en tu salón, y la carga progresa contigo.

Ahí la tripa empieza a bajar y el cuerpo coge forma.

3

3 · El ajuste

Tu cuerpo se va a volver a acostumbrar. Siempre lo hace. La diferencia es que esta vez alguien lo mide cada semana, con peso, medidas y fotos, y mueve algo cada lunes.

Y por el camino aprendes a llevarlo tú: la cena con amigas, las vacaciones, las comidas fuera.

Y el orden importa.

Sin el plato, no hay con qué progresar.
Sin la carga, comer bien no te da forma.
Y sin el ajuste, a los dos meses estás donde estabas.
Quién soy

Quién soy y por qué puedo ayudarte

Sandra Matías, dietista y entrenadora
Sandra Matías Dietista y entrenadora

Soy Sandra Matías, dietista y entrenadora a la vez. Y eso importa por una razón: controlo todas las variables, no solo una.

Yo sé lo que comes y sé lo que entrenas, y lo ajusto contigo cada semana.

Y lo sé desde dentro, porque fui mi propia clienta. Le había cogido tanto el gustillo al gimnasio que hacía dos clases al día, en casa se comía sano y mi cuerpo no cambiaba. Llegué a pensar que era mi destino.

Años después, de animadora en un camping, comiendo patatas fritas, nuggets y paninis a todas horas y moviéndome todo el día, mi cuerpo cambió solo. Así que sí podía cambiar: me faltaban las herramientas.

Después vino la «profesional» de la dieta brutal:

Por fueramejor que nunca;
Por dentropeor que nunca.

Por eso me formé:

Técnico Superior en Dietética Certificado de Profesionalidad con ENFAF Formación en entrenamiento con Trainologym

Mis chicas dicen de mí que estoy pendiente de ellas, que soy natural y que nunca les regaño.

A veces toca una colleja y a veces un abrazo. Aquí no se regala nada, pero con alguien al lado el camino es mucho más fácil.

Resultados

Mujeres que empezaron donde estás tú

Captura de Analía

Analía

Hacía body pump y otras clases, y no conseguía perder los kilos. En un mensaje me escribió que pesa 14,200 kg menos que cuando me conoció, sin haberme privado de (casi) nada.

Fotos de Anna

Anna

Venía de un entrenador que no le hacía caso y de hacer ayunos, y cada vez se veía peor. En cuanto juntamos la comida y el entreno, empezó a bajar. Y lo que más se le nota es la piel.

Capturas de Rocío

Rocío

Deportista toda la vida, comía lechuga y pechuga, no se veía bien y se había resignado a que fuera la genética. Ahora come muchísimo más que antes, disfruta de su forma de vida y se reconoce: está fuerte y con energía.

Testimonio en vídeo
Testimonio en vídeo
Testimonio en vídeo
Filtro

¿Es para ti?

Es para ti si:

  • ✓Entrenas dos o más días por semana desde hace meses, en clase, en el box, en la sala o en casa.
  • ✓Ya cuidas lo que comes, y tu cuerpo no cambia como esperabas.
  • ✓Quieres entender qué comer en tus platos y cómo entrenar, con alguien que lo mire contigo cada semana.
  • ✓Estás dispuesta a hacer tu parte.

No es para ti si:

  • ✕Todavía no has empezado a entrenar. Ahora no es tu momento, y te lo digo para no hacerte perder el tiempo.
  • ✕Buscas un menú cerrado, una rutina en PDF o un reto para ya.
  • ✕Esperas que los resultados lleguen solos, sin poner nada de tu parte.
El trato

El trato: cosa de dos

Esto es como cualquier relación: tiene que ser cosa de dos, para lo bueno y para lo malo.

Tu parte

  • Seguir el plan al menos en un 90 %.
  • Moverte cada día.
  • Venir como mínimo a dos directos al mes.
  • Mandarme tu formulario cada semana.
  • Y tu peso, tus medidas y tus fotos cuando te los pida.

Mi parte

  • WhatsApp de lunes a viernes.
  • El ajuste de tu plan cada lunes.
  • Un directo cada semana.

Si te encaja, hablamos.

Tu valoración

¿Por qué reservar tu valoración?

1

Porque nos sentamos tú y yo a mirar tu caso, el tuyo.Lo que comes de verdad, cómo entrenas, desde cuándo y qué has probado ya. Y en cuanto me lo cuentes, ya te voy a poder decir qué pieza te está fallando.

2

Porque es una valoración, no una llamada de ventas.Si veo que te puedo ayudar, te cuento cómo trabajaríamos. Y si veo que ahora no es tu momento, también te lo digo. Las dos cosas están bien.

3

Porque cada mes así es otro mes de cuota, de clases y de esfuerzo que no se nota.Y merece la pena entender por qué antes del próximo «a partir del lunes».